Luis Felipe Montiel
Desde 2021 el exgobernador figura como acusado en una causa federal estadounidense por el negocio de los alimentos que Venezuela importaba mientras medio país hacía cola por un paquete de harina. Cinco años después, cuando ese expediente ya empezaba a criar el polvo respetable de las causas archivadas, llegó Alex Saab y le sopló encima.
El 15 de septiembre de 2026, Saab se declaró culpable en una corte de Miami de conspiración para lavar dinero y, en el documento de hechos que firmó ante la jueza Kathleen M. Williams, volvió a salir, sin que nadie lo llamara, el nombre de Vielma Mora. El Departamento de Justicia de Estados Unidos confirmó la declaración de culpabilidad y señaló que Saab admitió haber organizado sobornos y otros pagos ilegales para conseguir contratos públicos de alimentos y medicinas.
Vielma Mora no dijo nada. No necesitó decir nada. Habló uno de los hombres que participó en el negocio, que resultó ser mucho más locuaz frente a un fiscal que frente a una cámara.
Para entenderlo hay que devolverse a 2016, cuando Venezuela hacía malabares para poner arroz en la mesa y el gobierno respondió con los CLAP: cajas de comida repartidas puerta a puerta, la solución al hambre convertida en operativo logístico de proporciones bíblicas.
Para una familia, esa caja era la cena. Para quien manejaba los contratos de importación, era una fórmula bastante más golosa: millones de cajas multiplicadas por millones de dólares, y esa cuenta rara vez sale mal para quien la hace.
Vielma Mora era entonces gobernador de Táchira y tenía la sartén agarrada por el mango sobre Cobiserta, el ente que terminó adjudicando el contrato a Group Grand Limited. El Factual Proffer que Saab firmó lo ubica desde los preparativos iniciales, junto al propio Saab y un funcionario que el expediente identifica simplemente como “Government Official 1A”.
No suena a alguien que pasaba por ahí preguntando la hora.
El contrato, según la acusación federal presentada en 2021, rondó los US$340 millones: diez millones de cajas a US$34 cada una. Y de esa montaña de arroz y pasta sale la cifra que le da nombre a este culebrón:
US $ 17 millones.
El documento firmado por Saab dice que Vielma Mora “recibiría” aproximadamente esa cantidad en sobornos, comisiones y otros pagos ilegales, a cambio de utilizar su influencia sobre aquel contrato y los que vinieron después.
Vielma Mora no llegó a 2026 con el expediente limpio. Desde 2021 carga con la acusación federal 1:21-cr-20509-JEM, donde la Fiscalía sostiene que él y un intermediario recibieron conjuntamente unos US$17.256.935 entre diciembre de 2016 y abril de 2018. Conjuntamente.
Otra palabra que vale su peso en oro, porque nadie afirma que esos US$17,2 millones completos terminaran en una sola cuenta con su nombre.
El intermediario en cuestión es Orlando Alfonso Contreras Saab, el hombre que —según los fiscales— hacía de cajero de la operación: recibía, transfería y pagaba siguiendo instrucciones, sin ventanilla ni número de turno, pero con movimientos bastante más interesantes que los de cualquier sucursal de barrio.
Contreras Saab terminó teniendo su propio expediente en el Distrito Sur de Florida. El Departamento de Justicia registra su causa como United States v. Orlando Alfonso Contreras Saab, 1:23-cr-20364-RAR. Se declaró culpable en noviembre de 2023 y fue sentenciado en febrero de 2024.
Y es justamente la documentación de ese caso la que suelta el dato más incómodo: el expediente sostiene que Vielma Mora recibió al menos US$8,5 millones.
Dos cifras, entonces, que conviene no licuar juntas: los aproximadamente US$17 millones contemplados en el acuerdo descrito por Saab y los US$8,5 millones que otro expediente atribuye como recibidos por Vielma Mora.
Alrededor del escándalo también flotan los adornos de siempre —que si Alimentos Polar ofrecía lo mismo US$70 millones más barato, que si la pasta se facturaba al doble de su precio de mercado— y ninguno tiene el respaldo documental necesario para sostenerse.
Con US$340 millones en contratos y expedientes hablando de sobornos, ponerle además cifras que no se pueden probar es como maquillar a un elefante que ya de por sí ocupa toda la sala.
Lo que sí está firmado y sellado es que Saab aceptó decomisar US$195 millones y se comprometió a cooperar con la Fiscalía estadounidense. El acuerdo abarca un esquema relacionado con al menos seis contratos de alimentos y medicinas.
Un hombre que participó en el negocio ahora puede convertirse en la fuente que lo explica desde adentro, y eso suele quitarle el sueño a más de un antiguo compañero de viaje.
Vielma Mora está en los papeles: en la acusación de 2021, en el expediente de Contreras Saab y ahora otra vez en la admisión que firmó Alex Saab.
Sigue siendo acusado, no condenado, y la presunción de inocencia sigue de su lado hasta que un tribunal —no esta crónica— diga lo contrario.
Pero hay algo que ya no depende de una sospecha ni de un rumor:
cada vez que los expedientes judiciales vuelven a abrir la caja de los CLAP, el nombre de Vielma Mora sigue apareciendo adentro.


