Capítulo 2: Negligencia criminal: La cúpula de la Opppe admite que edificaron a ciegas en La Guaira
Las ruinas de los urbanismos de la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales (Opppe) que hoy jalonan el Litoral Central no son el simple resultado de un sismo fortuito e impredecible. Detrás del colapso masivo de las 16 moles de concreto se esconde una cadena de decisiones conscientes tomadas por la cúpula técnica y política del gobierno venezolano. Años antes de la catástrofe del 24 de junio de 2026, las propias cabezas del organismo admitieron en foros académicos y diplomáticos internacionales una verdad escandalosa: las estructuras de la Misión Vivienda se diseñaron y construyeron ignorando de manera deliberada las condiciones geológicas del suelo y las normativas sismorresistentes básicas.
La confesión de Farruco Sesto en Madrid
A finales de 2021, lejos de las miradas de los damnificados venezolanos, se produjo una de las admisiones más flagrantes de negligencia estatal de la que se tenga registro. Durante un encuentro en Madrid, España, destinado a exponer las bondades de la Gran Misión Vivienda Venezuela ante miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Madrid y Leganés, el arquitecto Francisco ‘Farruco’ Sesto Novás —presidente fundador de la Opppe, exministro de Cultura y exministro de Estado para la Reconstrucción Urbana— soltó una frase lapidaria ante la audiencia: ‘No hacíamos estudios de suelo. Teníamos mucha urgencia por entregar las viviendas’.
Esta insólita y descarada declaración, reseñada por el medio digital Al Navío, desnudó de golpe la filosofía de construcción de la oficina presidencial. La urgencia política impuesta por la presidencia de la República para cumplir con plazos perentorios y entregar viviendas masivas antes de la reelección de 2012 anuló de raíz cualquier criterio de seguridad física para los futuros habitantes. Sesto, quien en su blog personal expresaba con enorme satisfacción en 2015 haber respondido al ‘Comandante con lealtad y eficiencia’ a pesar de haber emprendido la construcción de más de 11.000 viviendas ‘sin tener proyectos ni organización’ al iniciar la gestión, validó la premura del poder como la única directriz de la Opppe.
Diseñar en el vacío: La ‘marcha forzada’ de Pou Ruán
La omisión técnica no constituyó una acción aislada o un error fortuito del exministro Sesto. Su socio principal y figura técnica clave del organismo, el arquitecto Lucas Pou Ruán, admitió un esquema idéntico de improvisación técnica y desorden. Pou Ruán, quien escaló posiciones en la Opppe desde 2010 como Coordinador de Ejecución de Proyectos, Director de Ejecución de Proyectos, Director de Proyectos y finalmente Director de Arquitectura, confesó la metodología de trabajo en debates internos realizados entre 2013 y 2015 en el Museo Nacional de Arquitectura (Musarq) y en la sede de la petrolera estatal Pdvsa.
De acuerdo con un reporte publicado en 2023 por la revista académica colombiana Ciudades, Estado y Política, Pou Ruán admitió abiertamente que debieron edificar sobre la base de la total incertidumbre: ‘En ese momento de crisis [refiriéndose al año 2011], tuvimos que empezar a diseñar los proyectos sin terreno ni variables urbanísticas determinadas, en paralelo se desarrollaba el proceso de selección de suelo, ocupación y expropiación de parcelas vacías…’. Esta metodología, catalogada por los cronistas e ingenieros de la época como una ‘marcha forzada’, significaba en la práctica que se proyectaban enormes moles residenciales de 12 pisos para colocarlas de forma genérica en cualquier terreno expropiado, omitiendo la sismorresistencia geológica del lugar.
Al ser contactado telefónicamente, Pou Ruán defendió la gestión de la Opppe e intentó desmentir sus propias palabras, catalogando las citas como ‘especulaciones’ e insistiendo en que el trabajo se hizo bajo condiciones ‘absolutamente responsables’. Sin embargo, al ser consultado sobre si los proyectos contaron con consideraciones sismorresistentes especiales para Vargas, su respuesta fue sumamente vaga, alegando que él ‘no quería tener que ver con contratos’ y que se limitaba a ‘proyectar’. Para evadir su propia responsabilidad en el diseño estructural, el arquitecto apuntó que por sus manos no pasó ninguno de los proyectos de viviendas del estado Vargas: ‘cuando yo llegué a la Opppe esos proyectos ya estaban como prototipos, estaban ya diseñados’. En su descargo, señaló directamente como autor de los diseños defectuosos a Gilberto José Rodríguez González, Director de Proyectos y Estrategias entre 2010 y 2014, quien evadió de forma absoluta responder a las llamadas y solicitudes de entrevista
Violación de la física y el código Covenin
Un arquitecto e inspector de obras que trabajó para una de las contratistas privadas que prestó servicios a la Opppe en Caracas —quien aceptó hablar bajo estricta condición de mantener su identidad bajo reserva— detalló la aberración estructural que representó la política habitacional de la oficina presidencial:
‘Algo de esa envergadura no se termina en año y medio. Un edificio de 12 pisos naturalmente se puede demorar un poco más de dos años, hasta tres años: ese es el tiempo constructivo sano para una obra’. Sin embargo, en La Guaira las obras se ejecutaron a un galope desenfrenado que impidió el fraguado óptimo de los materiales y la debida inspección técnica.
La falla más letal, según el experto estructural, fue la total desatención a las características geológicas del suelo del Litoral Central. El suelo de La Guaira es sumamente sedimentario, compuesto por sedimentos acumulados e inestables generados por los históricos deslaves de la cordillera del Ávila, una superficie no apta para sostener el peso de edificios masivos. ‘El suelo de Vargas requiere un estudio especializado… La Guaira no es un suelo firme para trabajarlo. Allí sólo se podían construir edificios de dos o tres pisos’, sentenció el inspector.
Ignorando esta limitante física, la Opppe erigió bloques masivos de 12 pisos basados en el modelo de los Plattenbauten de la antigua Alemania comunista. Además de la excesiva altura sobre suelo inestable, las obras violaron flagrantemente la Norma venezolana Covenin, que exige de forma estricta que en Vargas —una zona de altísimo riesgo sísmico— se utilicen exclusivamente estructuras tipo pórtico con columnas y vigas conectadas con rigidez estructural. En su lugar, el sistema de vaciado rápido y ensamblaje acelerado sacrificó las uniones rígidas indispensables para soportar sismos, sellando la trampa mortal en la que vivirían más de 14.500 personas. El sismo del Día de San Juan no hizo más que desnudar lo que la cúpula técnica de la Opppe ya sabía: que edificaban de espaldas a la ciencia y sobre cimientos de barro.
Mañana en el Capítulo 3: El decreto de la impunidad: La jugada legal que suspendió las licitaciones para armar un festín express. Analizaremos la arquitectura legal y jurídica montada desde el Palacio Blanco para evadir los controles financieros y otorgar de forma directa contratos millonarios a dedo bajo el pretexto de la emergencia.


