Las enfermeras venezolanas trabajan en agotadores turnos en un hospital público donde el coronavirus es un riesgo constante y a cambio ganan un salario mensual que apenas permite comprar alimentos para un día.
Las enfermeras venezolanas trabajan en agotadores turnos en un hospital público donde el coronavirus es un riesgo constante y a cambio ganan un salario mensual que apenas permite comprar alimentos para un día.