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Cinco cúpulas y ningún papel a la vista

Un templo hinduista atribuido a Nicolás Maduro y Cilia Flores se levantó dentro del Parque Nacional El Ávila. Su construcción se estima en 980.000 dólares. Inparques, encargado de proteger el lugar, no ha explicado públicamente qué autorizaciones permitieron ejecutar la obra.

Por Luis Felipe Montiel

Cinco cúpulas blancas asoman en lo alto de Galipán, dentro del Parque Nacional Waraira Repano. Pudieran ser una ermita o un resto de otro siglo. Son parte de un templo hinduista que Nicolás Maduro y Cilia Flores mandaron construir para honrar a Sathya Sai Baba, el gurú indio fallecido en 2011 al que ambos profesan devoción desde hace años, según una investigación de Armando.info.

La periodista Lisseth Boon publicó el hallazgo el 25 de octubre de 2026 e identificó a Homar Farahón Viera Rodríguez, antiguo secretario privado de Maduro, como encargado de la obra y de su custodia.

El reportaje reúne fotografías de las cúpulas, los revestimientos de piedra, los muros y las edificaciones anexas. Vecinos de la zona hablaron del ir y venir de camiones con materiales por las vías de montaña y de una primera estructura que habría sido demolida para levantar otra.

Se estima que la construcción costó 980.000 dólares. La cifra considera las características de la obra, sus materiales y las dificultades de transportar cemento, cabillas, bloques y piedra por las empinadas carreteras de Galipán.

No se trata de una pequeña capilla improvisada entre los árboles. Es una construcción de dimensiones considerables que exigió trabajadores, materiales, transporte y una logística difícil de ocultar.

El Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso del Parque Nacional El Ávila, publicado en la Gaceta Oficial Extraordinaria 4.548 del 26 de marzo de 1993, establece restricciones a las nuevas edificaciones y somete determinadas actividades a la autorización de Inparques.

En Galipán lo saben bien. Un vecino le explicó a Armando.info que hasta para subir materiales destinados a una vivienda se necesita permiso del organismo, y recordó cuántos camiones subieron mientras se levantaba el templo.

Hay un antecedente que parece escrito por un guionista con ganas de ironía.

En junio de 2017, un tribunal de Caracas se negó a homologar una transacción sobre una vivienda de apenas 41 metros cuadrados en San Isidro de Galipán, porque la documentación sobre la titularidad, la zonificación y las autorizaciones resultaba insuficiente.

Cuarenta y un metros cuadrados: una sala con ambiciones.

La decisión judicial invocó expresamente el Plan de Ordenamiento del parque y la necesidad de contar con autorización de Inparques.

Para aquella vivienda se exigieron documentos. Para el templo de las cinco cúpulas, las autoridades todavía no han exhibido públicamente el expediente que explique cómo se permitió su construcción.

¿Dónde estaba Inparques?

Inparques, adscrito al Ministerio de Ecosocialismo, tenía competencias de administración y vigilancia sobre el parque mientras se construía el templo.

El organismo dependía de la estructura gubernamental encabezada entonces por Nicolás Maduro, precisamente la persona a quien Armando.info atribuye la iniciativa de la obra.

La periodista solicitó información sobre las autorizaciones y no obtuvo respuesta.

Quedan preguntas bastante elementales: quién autorizó el ingreso de materiales, qué inspecciones se practicaron, quién aprobó los planos y qué funcionarios supervisaron la construcción.

Si los expedientes existen, deberían encontrarse en las oficinas del organismo cuya función consiste justamente en administrar y proteger el parque.

La Ley Penal del Ambiente contempla sanciones para determinadas ocupaciones ilícitas de áreas protegidas, construcciones contrarias al ordenamiento territorial y autorizaciones ilegales otorgadas por funcionarios.

La responsabilidad institucional, por tanto, no termina en el portero del templo ni en quien guarda las llaves. Alcanza a quienes debían vigilar la obra y hacer cumplir las restricciones ambientales.

La devoción también llegó a otros despachos

Maduro y Flores no son las únicas figuras del poder venezolano vinculadas al culto de Sathya Sai Baba.

Delcy Rodríguez mantiene una relación pública con ese movimiento religioso. Los días 6 y 7 de junio de 2026, ya como presidenta encargada de Venezuela, visitó Prasanthi Nilayam, en Puttaparthi, India, donde rindió homenaje al gurú y recorrió instalaciones de la organización.

La propia institución religiosa documentó la visita y difundió declaraciones de Rodríguez sobre sus experiencias espirituales.

Tampoco fue la primera vez que acudía al lugar.

Otro nombre conecta la historia con la representación diplomática venezolana en India: Capaya Rodríguez, embajadora de Venezuela en ese país y madre de Homar Farahón Viera Rodríguez, el hombre identificado por Armando.info como encargado de la construcción.

La devoción a Sai Baba circulaba, pues, por distintos niveles del poder venezolano.

Ninguno de esos vínculos religiosos constituye por sí mismo una infracción. La Constitución garantiza la libertad de culto. Lo que no concede es una excepción a las normas ambientales para construir templos dentro de un parque nacional.

El dinero y la responsabilidad

Una obra de estas características no se levanta con plegarias. Alguien contrató obreros, compró materiales, organizó el transporte y pagó las cuentas.

La estimación de 980.000 dólares permite apreciar la magnitud económica del proyecto.

El templo fue construido durante el gobierno de Maduro y, según la investigación de Armando.info, por iniciativa suya y de Cilia Flores. Los organismos encargados de vigilar la zona dependían de ese mismo Ejecutivo.

Corresponde a las autoridades presentar los contratos, las autorizaciones y los comprobantes que expliquen cómo se realizó la construcción.

El uso de recursos públicos para satisfacer intereses particulares puede generar responsabilidades administrativas y penales. También las actuaciones u omisiones de funcionarios que permitan construcciones contrarias a las restricciones ambientales.

Maduro y Flores fueron capturados por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026. Delcy Rodríguez asumió posteriormente la presidencia encargada. El cambio de autoridades no extingue la obligación del Estado de explicar las actuaciones realizadas durante la administración anterior.

El expediente, los permisos y las cuentas deberían seguir donde corresponden: en los archivos oficiales.

Cinco cúpulas y ningún papel a la vista

La investigación de Lisseth Boon permitió conocer una construcción religiosa vinculada al círculo íntimo de Maduro, levantada dentro de uno de los espacios naturales más protegidos del país.

Las fotografías muestran el templo. Los testimonios describen la llegada de materiales. Las normas establecen restricciones. Y la jurisprudencia demuestra que las autoridades han exigido documentación rigurosa para operaciones relacionadas con inmuebles mucho más modestos en Galipán.

La pregunta pendiente es más terrenal que espiritual: ¿con qué permiso se construyó?

Cada quien puede creer en el gurú que prefiera. Lo que no puede hacer un gobernante es considerar que sus preferencias personales están por encima de las obligaciones de los organismos públicos.

Las cinco cúpulas están a la vista.

Los papeles, por ahora, no.


Fuentes: Lisseth Boon, Armando.info, 25 de octubre de 2026; sentencia del 20 de junio de 2017 sobre inmueble en Galipán; registro institucional de la visita de Delcy Rodríguez a Prasanthi Nilayam; Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso del Parque Nacional El Ávila, Gaceta Oficial Extraordinaria 4.548.

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