Ibéyise Pacheco, escritora venezolana y biógrafa de los Rodríguez: «Delcy y Jorge son capaces de todo por el poder. Hasta de traicionar a su padre»
La periodista venezolana, afincada en Madrid hace casi una década y media, conoce bien los hilos que entretejen el régimen chavista. ‘Los hermanos siniestros’ sobre Jorge y Delcy Rodríguez es un retrato sobre las mezquindades de la presidenta y de su hermano, que le tomó juramento.
Emilia Landaluce
Ibéyise Pacheco (64 años) fue en 1988 Premio Nacional de Periodismo de Venezuela. Era redactora jefa de El Nacional y dirigió Así es la noticia; también fue comentarista de radio y TV. Hasta que un día, la dictadura de Chávez le prohibió trabajar en cualquier medio de comunicación y le hizo enfrentarse a 17 procesos judiciales. Se tuvo que reinventar como escritora de libros. Uno de ellos, Sangre en el Diván, narra el asesinato de una joven por parte de Chirinos, el psiquiatra de Chávez y su confidente. Otro de sus libros, Los hermanos siniestros, sobre Delcy y Jorge Rodríguez, narra las interioridades de su ascenso. Pocas voces más autorizadas para hablar de la íntima de ZP.
¿Intuía que Trump reemplazara a Maduro y a Cilia por Delcy y Jorge Rodríguez?
No me sorprende. Creo que se han preparado toda la vida para eso. Son personajes muy tenaces. Se formaron, aprovecharon las oportunidades que les dio la democracia para estudiar y, a partir de ahí, han sido ansiosos y avaros de poder.
Poder y… ¿dinero?
De todo lo que el poder significa en un país con una institucionalidad tan vulnerable como Venezuela. El chavismo fue un caldo de cultivo perfecto para cualquiera dispuesto a hacer negocios a cambio de ayudar a perpetuar al régimen.
El título de su libro sobre los Rodríguez, Los hermanos siniestros, no puede ser más descriptivo.
Hasta funcionarios estadounidenses hicieron una caricatura de ellos y los llamaban así, «los hermanos siniestros». Yo esperaba este desenlace porque Jorge luchó por suceder a Chávez, aunque al final los Castro se inclinaron por Maduro.
Y ahora parece que Delcy ha adelantado a su hermano.
Yo no diría que uno adelanta al otro: son simbióticos. La fusión entre ellos es impresionante. En el libro los describo casi como una pareja política: si no llega él, llegará ella. Están de acuerdo en que uno de los dos tiene que llegar al poder. Y mire la escena: él preside el Parlamento, le toma juramento a ella, que es su hermana… y ahora ella es presidenta.
¿Cree que han sido ellos quienes han traicionado a Maduro?
No me sorprendería, aunque no tengo pruebas. Todo está muy confuso. Desde que comenzó el operativo militar en el Caribe por parte de EEUU, era obvio que, si Maduro no respondía a las amenazas de Trump, habría una acción militar. Al final fue una operación quirúrgica. Y ellos estaban preparados para todos los escenarios: plan A, plan B y plan C. ¿Qué pasa si Maduro sale? Ellos no estaban en la primera línea de los amenazados: estaban Maduro y Diosdado Cabello.
Diosdado….
No se llevan nada bien. Si viste la foto de la jura, la gestualidad de Diosdado lo dice todo: casi de uniforme militar, rígido, molesto. Pero también es cierto que todos han resistido muchos años y son capaces de tragar grueso.
¿No influye también que Diosdado es militar y ellos son más «refinados», intelectuales, con una educación excelente, como usted cuenta?
Claro, son perfiles distintos. Y hubo una jugada reciente que a muchos sorprendió y a mí no: Delcy acaba de nombrar como jefe de su escolta presidencial al que fuera la mano derecha de Diosdado en la represión: el general Gustavo González López, antiguo director del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) y el hombre que Diosdado utilizaba para la represión. Muchos lo leyeron como traición; yo lo leo como que ella le está retirando la alfombra del poder.
¿Cree que Delcy cumplirá con Trump?
Le cumplirá en lo que le convenga. Ella no tiene escrúpulos para prolongar su permanencia en el poder. Ese será el trato: complacerlo, seducirlo en términos políticos. Trump ya ha anunciado que despachará prácticamente la producción petrolera: cuánto se produce, dónde se vende… Está actuando como un ejecutivo de los recursos venezolanos que le interesan. Y ellos no se oponen abiertamente. Delcy le soltará la cuerda en la medida de lo posible y mantendrá un discurso antiimperialista hacia dentro, que a Trump le importa muy poco, pero que le permite sostener el relato chavista.
El chavismo, que en las elecciones quedó claro que era minoritario.
Son minoría, claro, pero no lo admiten. No reconocen que perdieron las elecciones y que solo se mantienen porque tienen las armas. Necesitan dar la sensación de que tienen más apoyo del que realmente tienen. Si Delcy renunciara al discurso chavista, sería vista como una traidora a los principios que la llevaron allí. Si se le desmorona esa fachada de apoyo civil en los sectores populares, lo único que le queda es el sostén militar.
Pero usted misma explica que en las Fuerzas Armadas el poder se sostiene en la droga y la corrupción.
Exacto. Si escarbas un poco, ves que buena parte de la Fuerza Armada se sostiene en el negocio de la droga y en la corrupción. Se mantienen allí por la comodidad de estar en el poder. Si Estados Unidos llega a desmontar ese sistema —teóricamente, si desmonta el negocio de la droga—, se desmantela también una parte importante del poder de Delcy. Pero no se destruye de un día para otro: ha permeado demasiado. Muchos militares ya no saben vivir de otra manera.
Eso se ve hasta en lo cotidiano, ¿no?
Sí. Lo cuenta todo el mundo: viajas por carretera en Venezuela y un militar te detiene y te matraquea, algo parecido a cobrar una coima. Dependiendo de lo que lleves, te extorsionan. Es un trabajo larguísimo desmontar eso, en el mejor de los casos. Y, además, ni Delcy ni Jorge han tenido verdadera penetración en el sector militar. Ella ahí tiene un problema enorme que resolver si pretende mantenerse en el poder. Por eso creo que hace movimientos como el de González López: intenta quitarle terreno a Diosdado, que es su enemigo, pero del que depende.

¿Cree que Trump tenía otra opción? ¿Qué le pareció su intervención? Como venezolana, imagino que fue una sensación contradictoria.
Totalmente. Por un lado, piensas: No pises mi tierra, no bombardees mi país. Pero, al mismo tiempo, te preguntas: ¿Cómo vamos a salir de esto si no es por esta vía? ¿Cómo sacar a Maduro si ya hemos votado, no se ha podido y no tenemos armas, y los militares no se rebelan? Luego aparece un personaje externo que habla como si Venezuela ya fuera de su propiedad. Eso duele muchísimo: sientes que pierdes parte del país, la personalidad nacional, que alguien entra en tu casa porque tú no has sabido administrarla y decide cambiar los muebles y la rutina. Es una sensación muy compleja. Pero algo tenía que pasar.
Es paradójico, porque usted cuenta que los Rodríguez crecieron en el odio a EEUU. Su padre, secuestrador, muere en prisión asesinado y torturado por la Policía en 1976. Había secuestrado a un presunto enlace de la CIA. Jorge tenía 11 años y Delcy, 9….
Exacto. Ellos tienen varias paradojas. Una, la relación con EEUU, al que siempre declararon odiar por la muerte y la tortura de su padre. Y otra, el odio a los militares, sobre todo de Delcy. Uno de los militares que torturó a su padre fue juzgado y condenado; ella se quedó con la idea de que todos los militares eran enemigos. Le costó mucho tragarse a Chávez por eso. Pero ellos hacen lo que sea para mantenerse en el poder, incluso traicionar la memoria de su padre y convertir la «venganza» en otra cosa.
Antes de eso, hay otra traición: la de los hermanos a José Vicente Rangel, que fue su protector desde niños.
Rangel fue su padre putativo. Los introduce en el mundo de la izquierda y del liderazgo político. Les da todas las herramientas para su formación, sobre todo a Jorge. A Delcy la democracia le permite irse a Europa: vive en París, estudia, tiene una vida casi de nobleza parisina. Todo eso, bajo la supervisión de José Vicente Rangel, que era periodista, columnista, político, candidato presidencial… y puente entre la sociedad civil y el chavismo.
¿Y cómo lo traicionan?
En los momentos de debilidad de Rangel, Jorge está siempre detrás de Chávez señalando sus errores. Después del golpe de 2002, Rangel fue ministro de Defensa. Tenía una enorme capacidad de decisión en los movimientos militares, a pesar de ser civil. Al mismo tiempo, arrastraba un historial de chantajes desde el periodismo: haber presionado a empresarios con denuncias que luego silenciaba si le pagaban o compraban esculturas a su esposa. Jorge empezó a filtrar a Chávez esos negocios, esas reuniones, esos «planes paralelos». Quizá magnificados, pero eficaces para minar la confianza de Chávez en Rangel.
Volvamos a Delcy y Chávez. Usted cuenta que se llevaban fatal.
Muy mal. Ella tenía esa resistencia visceral a los militares y maltrataba al personal militar que la rodeaba en el despacho presidencial, sobre todo a los de menor rango. Chávez se enteraba y le molestaba. Pero lo medular es un episodio que narro en Los hermanos siniestros: en el avión presidencial, rumbo a una gira estratégica por Rusia y Bielorrusia, ella interrumpe una reunión, boicotea la conversación con el embajador venezolano en Moscú, Alexis Navarro, al que ya había humillado en un acto protocolar. La discusión sube de tono y, cuando Chávez se levanta, ella murmura «huevón», y él la oye. Ahí decide: «Apenas toquemos tierra, esta señora no sigue en la comitiva». Y así fue: la bajan del avión, casi sin equipaje.
Y no vuelve a querer verla.
Exacto. No quiso saber más de ella. Le prohibió la entrada a todos los organismos oficiales. Jorge intentaba colarla, visitarlo, apaciguar la situación… pero Chávez se enfurecía cada vez que la veía cerca. Hasta su muerte, no la perdonó.
Y luego la rescata Maduro.
Sí. Maduro la rescata porque la necesita a ella y necesita a Jorge. Y porque, hay que decirlo, ella es muy trabajadora y eficiente. Es de las que se instala a trabajar de noche, rehace lo que haya que rehacer y entiende que, como mujer, tiene que esforzarse el doble.
La importancia de Jorge en la carrera de Delcy es decisiva. ¿Qué papel jugará?
Fundamental. Jorge sabe cuándo bajar el perfil y cuándo asumir el protagonismo. Si vio la ceremonia de toma de posesión, era una coreografía: la escena estaba construida, sus gestos eran los de quien siente que ha ganado. Ellos sienten que lo han logrado, y nada menos que con la ayuda de Estados Unidos. Para ellos no es una traición a su padre: es un éxito. Sienten que han convencido a Trump.
Jorge tenía un excelente expediente académico en su carrera de Psiquiatría. El libro sobre el doctor Edmundo Chirinos, el psiquiatra de Chávez que abusó y asesinó a una de sus pacientes fue un éxito. ¿Qué relación tenía Chirinos con Jorge Rodríguez?
Casi no se trataron. Se llevaban muchos años. Con quien Chirinos tenía buena relación es con Chávez. De hecho eran cómplices. Cuando Chávez toma la decisión de tener que separarse de su esposa, y no sabía cómo manejar eso desde la presidencia, quien intercede es Chirinos. Es él el que la recluye en la clínica cuando Chávez la golpeaba. A él le divertía Chirinos porque era un gran conversador como buen psicópata.
¿Cree que serán capaces de desmontar el sistema que ellos mismos han creado, sin apoyo real del ejército?
Los militares son leales… hasta que dejan de serlo. La institución como tal está desdibujada: se parece más a una macro-banda delictiva, una montonera con permiso para reprimir. Tiene mucha sangre en el camino.
Los hermanos Rodríguez también han sido clave en el control del sistema electoral.
Especialmente Jorge. Ha sido directivo de los organismos electorales y eso es crucial para cualquier transición. Él ha estado implicado en todos los procesos electorales venezolanos, incluso después de la salida de Smartmatic, que se distanció denunciando irregularidades.
En las últimas elecciones, el chavismo se confió y perdió de forma arrolladora frente a Edmundo González Urrutia.
Sí. Trataron de fracturar a la oposición, como siempre, multiplicando candidaturas. Apostaron a que el traspaso de votos desde María Corina Machado a Edmundo sería imposible en tan poco tiempo. La inhabilitan, la hostigan, intentan impedir sus actos de campaña… pero subestimaron la capacidad de María Corina para documentar, como ingeniera, todas las actas, y la tenacidad del país. Fue un triunfo indiscutible.
¿Están organizando una «transición para la trampa»?
No tienen más alternativa que aceptar una transición, pero trabajan para amañarla.
¿Qué papel juega España en todo esto? Usted vive aquí desde hace tres años.
España me ha abrazado de una forma muy cercana, casi natural para una venezolana. Y por eso duele tanto ver la posición oficial. La relación de Delcy con Zapatero es estrecha. Zapatero está muy involucrado en lo que será el proceso de transición. Ha habido reuniones importantes desde hace tiempo, incluso antes de que se concretara este escenario. El «plan B» de la transición se pensó hace rato. Y la transición debería ser el camino hacia elecciones libres, pero cuanto más se alarga, más tiempo tienen para consolidar poder.
¿Cómo ve la postura del PSOE y de Pedro Sánchez?
Penosa. Reconoció a Guaidó en 2019, sí, pero hizo todas las piruetas posibles para no recibirlo. Esa reunión nunca se dio. El famoso viaje de Delcy a Madrid tenía como prioridad impedir que Guaidó fuera recibido.La relación entre Sánchez y Delcy ha sido buena. El caso Koldo demuestra hasta qué punto los negocios cruzan la política.
En España, tras la muerte de Franco en 1975, hubo gente del antiguo régimen en los primeros gobiernos, pero con una voluntad clara del rey Juan Carlos de ir hacia la democracia. ¿Hay una figura equivalente dentro del régimen venezolano?
No. El rey Juan Carlos estaba dentro del sistema, hablaba a España desde dentro y se ganó el respeto impulsando la transición. No veo a nadie así en el chavismo.
Si los «herederos» de Maduro son Delcy y Jorge, ¿el regreso de María Corina habría significado la anarquía?
No lo creo. María Corina es muy inteligente y tiene un apoyo popular enorme: alrededor del 70 % del país. Se ha ganado el respeto dentro y fuera de Venezuela. Esa esperanza está personificada en ella, y eso ayuda muchísimo a la gobernabilidad si se ejerce con cabeza fría. Sus discursos recientes, incluso frente a la intervención de Trump, han sido prudentes, poco beligerantes. No ve esto como un paso breve, sino como algo inevitable que hay que gestionar. Está demostrando una gran madurez. Si le hubieran dejado gobernar, habría sabido manejar incluso unas Fuerzas Armadas hostiles y un país plagado de problemas.
En realidad, la única esperanza que muchos ven es que los Rodríguez y Diosdado Cabello se destruyan entre ellos.
Creo que se detestan, pero no van a matarse. Se tapan la nariz y siguen juntos. La muerte política de uno sería la del otro. Se necesitan y lo saben. Y Trump ya ha amenazado a Cabello.


