
Cuando Aquiles La Grave llegó a Boulder en 1995, nadie hubiera imaginado que tres décadas después se convertiría en el primer aspirante hispano a la alcaldía de esta ciudad de Colorado. Su familia fue, en aquel entonces, la única de origen venezolano registrada en la localidad. Hoy, formado en la Universidad Naropa, La Grave es un reconocido ejecutivo del sector tecnológico y una figura activa en la vida comunitaria, y busca dar un paso histórico al frente del gobierno municipal.
Su candidatura llega en un momento particular para Boulder, que desde 2023 elige a su alcalde mediante voto directo de los ciudadanos, tras una reforma aprobada en 2020. Anteriormente, era el propio concejo municipal quien designaba al alcalde entre sus miembros.
Una trayectoria construida desde la comunidad
Antes de lanzarse a la política, La Grave ya había dejado huella en distintos frentes de la vida pública de Boulder. Participó como uno de los autores del plan «Fire Adaptable Boulder», una estrategia diseñada junto a climatólogos y especialistas para proteger a la ciudad de los incendios forestales que amenazan la región de forma recurrente.
También encabezó la defensa de los campos de béisbol utilizados por la Liga Pequeña del norte de Boulder, impulsó un proyecto para levantar más de cien viviendas destinadas a adultos mayores, y lideró la recolección de más de 18.000 firmas a favor de la iniciativa «Big Ten Boulder County», que propone ampliar de tres a cinco el número de comisionados del condado. Esta última propuesta ya forma parte de la boleta electoral de noviembre.
Estos antecedentes, sostiene el candidato, son la base de una propuesta centrada en la gestión eficiente y la participación ciudadana. «Traigo una experiencia profesional y ejecutiva que le ha hecho mucha falta a la alcaldía de Boulder. La ciudad necesita un líder con experiencia no como político, sino como un ejecutivo capaz de manejar sistemas complejos e interconectar a la comunidad con las instituciones públicas», ha señalado.
Los problemas que quiere resolver
La Grave describe un panorama económico preocupante para la ciudad. Según explica, Boulder genera alrededor de 10.000 millones de dólares en salarios para toda la región del Front Range, pero calcula que más del 70 por ciento de ese dinero termina gastándose fuera de la ciudad, porque buena parte de quienes trabajan allí no logran encontrar dónde vivir dentro de sus límites.
A esto se suma, según el candidato, una tasa de vacancia superior al 30 por ciento en las oficinas del centro de la ciudad, así como una caída de 3.600 estudiantes en la matrícula de los colegios locales. Frente a este escenario, propone tres líneas de acción: fomentar la construcción de vivienda asequible orientada a familias jóvenes, simplificar y acelerar los procesos de permisos —tanto de construcción como para nuevos negocios— y revisar la carga impositiva que, según él, encarece el costo de vida en la ciudad.
Su enfoque, insiste, se aleja de las etiquetas ideológicas tradicionales. «El problema en Boulder no es de progresistas contra liberales o jóvenes contra adultos mayores, sino de la capacidad de transformar grandes ideas en soluciones concretas», ha afirmado, destacando que en las últimas semanas ha visto a vecinos de distintas corrientes políticas coincidir en propuestas de sentido común para hacer de la ciudad un lugar más adaptable.
Más allá de la política
Fuera del terreno público, La Grave describe una vida cotidiana marcada por la montaña, la música y la lectura. Los fines de semana, junto a su familia, suele subir el sendero del monte Sanitas y luego visitar el mercado de agricultores del centro de la ciudad para comprar productos locales.
En su hogar no faltan las arepas ni los tequeños, platos que —cuenta entre risas— suelen sorprender a sus amigos estadounidenses, que llegan esperando algo distinto y terminan descubriendo la cocina venezolana. En cuanto a lecturas, confiesa una fidelidad particular: cada verano vuelve a leer Cien años de soledad, en una edición ilustrada que atesora especialmente.
La música también ocupa un lugar central en su vida familiar. Él toca la guitarra, mientras que su esposa se ha iniciado recientemente en el handpan, un instrumento de percusión melódica. «Nuestra casa siempre está llena de buena música», comenta.
Un llamado a la comunidad
Al cierre de la conversación, La Grave dirige un mensaje directo a los votantes de Boulder: la ciudad, dice, es un lugar imprescindible, y su campaña busca precisamente recordárselo a toda la región. El candidato invita a los vecinos interesados en conocer más sobre su propuesta a sumarse a través de su página web de campaña.
Con esta candidatura, Aquiles La Grave no solo aspira a convertirse en el próximo alcalde de Boulder, sino también en un símbolo de la creciente participación de la comunidad hispana en la vida política de una ciudad que, según él mismo reconoce, todavía tiene mucho camino por recorrer en materia de vivienda, desarrollo económico y cohesión comunitaria.


