domingo, septiembre 20, 2026
InicioEnfoquesEl gato negro que entró por la ventana de La Habana

El gato negro que entró por la ventana de La Habana

Por Asuri Montes de Oca

Hay ladrones que entran por la puerta, otros por la ventana y algunos que no necesitan entrar por ninguna parte. Les basta con que alguien haga clic. Esta historia comienza con un gato negro, unos hackers rusos, una computadora en Cuba y una cantidad de dinero suficientemente grande como para que nadie quiera hablar demasiado del asunto.

El gato se llama BlackCat.

No es un gato y tampoco es un personaje de historieta. Es el nombre de una banda de delincuentes informáticos que se hizo famosa utilizando algo llamado ransomware.

¿Y qué demonios es un ransomware?

Imagine que una mañana enciende su computadora y descubre que no puede abrir nada. Ni las fotografías, ni las cuentas, ni los documentos, ni los archivos de la empresa. Todo sigue allí, delante de usted, pero alguien le puso un candado.

Entonces aparece un mensaje:

Si quiere recuperar sus cosas, pague.

Eso es ransomware. Es un secuestro, solo que el rehén no es una persona. Son sus archivos.

Y los delincuentes han mejorado el negocio. Antes solamente cerraban la puerta y cobraban por la llave. Ahora primero copian todo lo que encuentran y después dicen:

Pague o publicamos sus secretos.

A eso, los que entienden del tema, le dicen doble extorsión. Y si además le apagan la página web para presionarlo más, ya es triple extorsión.

Suena a menú de restaurante caro, pero es puro chantaje con distintos platos.

BlackCat —también conocido como ALPHV— convirtió ese procedimiento en una industria criminal. Apareció en 2021 y llegó a funcionar como una especie de franquicia del secuestro digital: unos desarrollaban y mantenían el programa y otros buscaban víctimas, ejecutaban los ataques y después se repartían el rescate. El Departamento de Justicia de Estados Unidos afirma que las redes de más de mil víctimas en todo el mundo fueron atacadas por BlackCat. (Departamento de Justicia)

Y entonces, según cuenta nuestra historia, el gato llegó a Cuba.

La caja fuerte

El gato entró en los sistemas de CIMEX y de su filial financiera, Fincimex.

Para quien no lo sepa: CIMEX es uno de los grandes conglomerados empresariales estatales cubanos. Está bajo el paraguas de GAESA, el poderoso grupo empresarial administrado por las Fuerzas Armadas, y participa en sectores que van desde el comercio y los combustibles hasta servicios financieros, turismo y transporte. (infobae)

Es decir: el gato no entró a robarle la casa a un vecino cualquiera.

Entró a la caja fuerte de los militares.

La historia sitúa el episodio alrededor de febrero de 2024, casi al mismo tiempo que BlackCat protagonizaba uno de los grandes ataques informáticos contra el sistema sanitario estadounidense: Change Healthcare.

Y aquí aparece algo fundamental para entender nuestro cuento: estos ladrones no suelen pedir que les lleven una maleta llena de billetes a una estación de tren.

Prefieren criptomonedas.

¿Y qué demonios es una criptomoneda?

Para nuestros efectos, basta imaginarla como dinero digital que puede enviarse directamente por Internet, sin necesidad de entregar billetes ni pasar por una ventanilla bancaria. Las operaciones dejan registros digitales, pero averiguar quién está realmente detrás de determinadas direcciones puede ser mucho más complicado.

Ideal para un ladrón que no quiere encontrarse con la policía a la salida del banco.

Pues bien: según la historia publicada por Infobae, a Cuba le exigieron una cifra cercana a veinte millones de dólares y ese dinero habría terminado en manos de los hombres detrás del ataque. (infobae)

Veinte millones.

El gato había encontrado la leche.

Cuando el aliado te vacía el bolsillo

Aquí es donde la historia se pone incómoda.

Rusia y Cuba llevan décadas llamándose aliados. Se visitan, firman acuerdos, se fotografían juntos y recuerdan regularmente una amistad que sobrevivió incluso a la desaparición de la Unión Soviética.

Pero, según el relato, cuando en La Habana descubrieron que detrás del golpe estaban hackers rusos supuestamente relacionados con el entorno del Kremlin y encabezados por un hombre identificado como Nikolay Antonovich Toporkov, comenzó una conversación bastante desagradable entre amigos. (infobae)

Los cubanos querían explicaciones.

Los rusos dijeron que ellos no tenían nada que ver.

Dicho de otra manera:

—Nos robaron unos rusos.

—Nosotros no fuimos.

—Pero son rusos.

—Sí, pero no son nuestros rusos.

En la diplomacia internacional seguramente existe una manera más elegante de decirlo.

La versión publicada sostiene que Moscú señaló entonces hacia otro nombre: Oleg Nefedov, asociado a Black Basta.

Era una explicación conveniente.

Demasiado conveniente para algunos en La Habana.

El embajador ruso en Cuba, Viktor Koronelli, quedó también atrapado en aquella incómoda historia de explicaciones, sospechas y silencios. (infobae)

Mientras tanto, el asunto nunca llegó a convertirse en una explicación pública para los cubanos.

Pero, según el relato, puertas adentro comenzaron a rodar cabezas.

La historia conecta aquel episodio con la salida de varios altos funcionarios cubanos, entre ellos Alejandro Gil Fernández, entonces ministro de Economía y Planificación, además de otros ministros. Esa relación forma parte de la versión que se cuenta sobre el supuesto golpe y no de una conexión establecida públicamente de manera independiente. (infobae)

La duda que no se va

Según la historia, entre algunos militares cubanos quedó flotando una pregunta bastante desagradable.

Si Rusia era el amigo de toda la vida, ¿por qué no podía controlar a unos hackers que operaban desde su propio vecindario?

Unos habrían pensado que Moscú estaba protegiendo a los suyos.

Otros, que simplemente no podía controlarlos.

Y la pregunta que, según el relato, comenzó a circular era sencilla y filosa:

¿Son cómplices o son unos inútiles?

Mientras los gobiernos discutían, el gato siguió haciendo lo que hacen los gatos.

Desaparecer.

BlackCat llegó a convertirse en una de las operaciones de ransomware más importantes del mundo. En diciembre de 2023, el FBI consiguió penetrar parte de su infraestructura, incautó sitios utilizados por el grupo y desarrolló una herramienta que permitió a centenares de víctimas recuperar sus sistemas. Años después, la justicia estadounidense seguía procesando a personas que habían trabajado con su estructura criminal. (Departamento de Justicia)

Porque en esta historia, como en todo buen robo, hasta el silencio tiene precio.

¿Será verdad? Nadie ha podido verificar todavía si esta aventura ocurrió realmente.

Esta es la fábula del domingo.

Fuente principal de la historia sobre Cuba: Laureano Pérez Izquierdo, Infobae América, 18 de septiembre de 2026. (infobae)

RELATED ARTICLES

Most Popular