La investigación que convirtió al expresidente en el primer jefe de Gobierno español imputado por un juez nació de una petición de auxilio judicial llegada desde Francia y Suiza el 19 de septiembre de 2024
Todo empezó lejos de España. Las autoridades de Francia y Suiza llevaban tiempo investigando a Luis Felipe Baca Arbulu, un ciudadano peruano afincado en Madrid que gestionaba patrimonios para clientes venezolanos vinculados al régimen de Nicolás Maduro. Su teléfono móvil, intervenido en octubre de 2022, contenía una pieza clave: conversaciones cifradas en Signal que terminaron desenredando una madeja que llegaría hasta el despacho del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
La Fiscalía Anticorrupción española trasladó esa solicitud de colaboración a la UDEF el mismo día que el Parlamento Europeo reconocía a Edmundo González como presidente legítimo de Venezuela. Zapatero, que negociaba entonces para el chavismo, ignoraba que en ese mismo instante comenzaba el reloj de su propio proceso judicial.
De Dubái a Madrid, pasando por oro venezolano
El rastro del dinero conduce a una operación documentada en julio de 2020: una solicitud de cotización para transportar entre cinco y ocho toneladas de oro del Banco de Venezuela desde Caracas hasta Dubái. Baca habría articulado esa operación para Rodolfo Reyes Rojas, empresario venezolano y accionista de referencia de Plus Ultra —la aerolínea que recibió 53 millones de euros del fondo de rescate público gestionado por la SEPI.
El mecanismo habría funcionado así: préstamos millonarios de sociedades controladas por el holandés Simon Verhoeven a Plus Ultra, reembolsados con dinero público español. Ese capital habría viajado después a través de una filial llamada Allpa Wira hacia una empresa emiratí, Al Joud, también controlada por Baca, y finalmente hasta una cuenta en Panamá a nombre de Reyes. Dinero presuntamente blanqueado con fondos del rescate estatal.
El ‘Zorro’ que resultó ser Zapatero
El giro definitivo llegó con el registro del despacho del abogado Miguel Palomero en octubre de 2024. En su teléfono apareció un chat llamado ‘Danilo-España’ con conversaciones con el empresario venezolano Danilo Díazgranados, descrito como hombre cercano a Hugo Chávez e investigado por la justicia francesa. En ese chat se mencionaba a alguien identificado como ‘Zorro’, ‘Z’ o ‘ZZZZ’. Los investigadores de la UDEF no supieron en ese momento que habían encontrado la primera referencia al expresidente.
La confirmación llegó desde Washington. En 2021, la Administración estadounidense había retenido a Reyes en el aeropuerto de Miami y clonado su teléfono. Tres años después, la agencia Homeland Security Investigation entregó a la Fiscalía española un mensaje que Reyes había reenviado en julio de 2020: los directivos de Plus Ultra informaban del resultado de una reunión con el secretario de Estado Pedro Saura, calificándola de «agradable y distendida», atribuida a «altas recomendaciones». Reyes añadió su propio comentario: «Sí, bro. Nuestro pana Zapatero detrás».
Ese mensaje, combinado con todo lo anterior, cristalizó en la denuncia de 21 páginas que la Fiscalía Anticorrupción judicializó a finales de octubre de 2024. Reyes se encuentra hoy en busca y captura. Baca está imputado. Y Zapatero declarará como investigado ante el juez José Luis Calama el 17 y 18 de junio, convertido en el primer presidente del Gobierno español en enfrentarse a esa situación procesal.


